En este blog encontrarás temas diversos de la vida cotidiana con una filosofía común. La de fomentar el pensamiento, el debate y el crecimiento. Se orienta hacia personas cuya mente inquieta se cuestiona aspectos sociales en los que se ve inmerso. Gracias por compartir juntos este viaje.
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Su ángel es el agua, un agua limpia de
donde se nutre flora y fauna.
Un agua fresca, que se adapta a su cauce
según este cambie con el devenir.
Su maldad es viento, un viento inesperado, rencoroso y cambiante.
Un
viento huracanado, que arrasa a su paso y se lleva todo con él.
Cuando
el agua no es fiel a su cauce, es llevada por el viento. Juntos son un
ciclón. Una fuerza devastadora que deja el agua turbia y lejos de su
hogar. ¿Qué destino sino la resignación a los caprichos de este poderoso viento sin veleta tiene este agua?
Su cauce es su oportunidad de salvación. Crear un sedimento en las
orillas que el viento no pueda llevarse.
Una orilla cuidada y tan
trabajada, que haga que el viento amaine al verla, para detenerse a
admirar su belleza.
Esa es la clave para su equilibrio, y nunca es tarde
para descubrirlo, mas sin demora habrá de enriquecerlo.
Sus ojos ya están rojos, pues no queda lágrima que el viento no haya
secado. Su piel está seca, pues queda poca agua en su cauce. La tierra
le llama para que excave en sus entrañas un manantial de donde llenar su
reserva.
Pues para todo hay solución, si entre los escombros de la destrucciónvaloramos los brotes de vida.
Me gustaría comentar este refrán, que a mi entender, tiene varias interpretaciones y me da qué pensar. Y viene mi pregunta de siempre: ¿Por qué?
¿Por qué cuando decimos algo somos esclavos de lo que hemos dicho?
Responsables sí, pero ¿esclavos?
Supongo que depende de lo que se diga (o se haga), pero también depende de quién lo oiga. Por ejemplo, si estamos delante de alguien tolerante y comprensivo no es lo mismo que toparnos con alguien crítico y desconfiado, ¿verdad? Creo que este refrán deja clara que hay una restricción a nuestra libertad de expresión. Esa restricción la ponen los que esclavizan a las personas por sus actos.
A cual William Wallace, a muchos se nos llena la boca al hablar de Libertad y sin embargo, sin apenas darnos cuenta, estamos coartando la de los demás haciéndolos esclavos.
Pero este dicho tiene una interpretación más. Me explico. Hay situaciones en las que no hay vuelta atrás. Las consecuencias de nuestros actos determinan nuestra libertad. En definitiva, hay situaciones que nos esclavizan. Es la libertad mal entendida como libertinaje, la libertad malgastada y desperdiciada en tomar decisiones al tuntún o sin pensar en las consecuencias. Porque la libertad es poder hacer lo que queramos, sí, pero, ¿al precio que sea?
Os dejo un vídeo donde se trata la diferencia entre libertad y libertinaje.
Como analogía de la libertad voy a utilizar una cuerda atada. En el extremo de la cuerda están las ataduras y en el otro el cabo suelto. En medio está nuestra libertad y depende de nuestras decisiones si nos acercamos más a la atadura o al cabo suelto. Creo que para ser libres y a la vez felices, tenemos que aprender cómo ser libres sin pasar a ser esclavos o estar perdidos en la incertidumbre de las consecuencias de nuestros actos.
Relacionando las dos interpretaciones os dejo esta reflexión. En la vida hay situaciones de las que no podemos librarnos, pero creo que entre personas no podemos realizar esa labor que ya hace la propia vida de dar a cada uno su recompensa o castigo. Por eso, creo que es mejor ser libres para perdonar o no, para dar otra oportunidad o no, sabiendo que esas decisiones también nos traerán sus consecuencias. La vida pone a cada persona en su lugar. Siempre lo he pensado y lo sigo pensando, sin necesidad de tomar parte en la tarea de dar o quitar libertad a nadie si no es solo de nosotros mismos.
A continuación, tenéis varios enlaces relacionados:
Al leer la historia de esta mujer, Emilia, se nota que en España hace mucha falta que se atienda mejor a los ciudadanos, desde pequeños, desde los servicios sociales, las escuelas, los centros de salud...
Por lo que cuentan en el periódico, esta mujer ha pasado una vida muy dura. Fue maltratada por su primera pareja; hace 5 años usó una tarjeta de crédito que no era de ella para comprar comida para dar de comer a sus dos hijos y hace 3 años tuvo a su tercer hijo con su tercera pareja. Con ese pasado, yo le echaba unos 40 años de edad, pero al seguir leyendo, me doy cuenta que tiene mi edad!! 27 años!!
Me pongo en su lugar y pienso: ¡¡Es que Emilia podría ser yo!! De no haber tenido esta familia ni haberme encontrado con la gente que me ha ayudado a lo largo de mi vida, podría haber sido yo. Quién sabe qué me habría deparado mi camino si no hubiera tenido esta suerte. Por eso pienso que no es cuestión de ver quién tiene la culpa, ni de juzgar a nadie, sino de qué está haciendo el Estado por sus ciudadanos. Resumiendo, no estoy a favor de que entre en prisión, tampoco de que la indulten o la hagan una mártir. Sino de que se ayude a las personas como ella, que por su situación, se ven abocadas a tomar decisiones que les perjudican. Si la castigan, que también castiguen a los que no hicieron nada por ella. Un buen padre, cuando tiene que castigar a su hijo, también se pregunta en qué puede mejorar él.
Más noticias relacionadas con el caso: http://www.lasprovincias.es/20130131/comunitatvalenciana/valencia/emilia-firmas-carcel- http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/31/valencia/1359649838.html http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/30/valencia/1359541581_947640.html
Cuenta una leyenda que Peter Pan es un jóven que vive en el país de Nunca Jamás y allí se lleva con él a los niños que no quieren crecer. Son "los niños perdidos". Estos niños se negaban a crecer. Preferían seguir jugando todo el día, fantasear que eran exploradores, piratas, guerreros o grandes héroes y, viviendo en Nunca Jamás, consiguieron detener el tiempo y ser siempre niños.
Garfio es un capitán de un barco pirata que quiere eliminar a Peter Pan. Se llama así porque en lugar de su mano izquierda tiene un garfio, porque Peter Pan se la cortó y se la echó a comer a un cocodrilo, con tan mala pata que el cocodrilo le persigue allá adonde va. Suerte que también se comió un reloj y con su tic tac, se le oye venir.
Este cuento ha sido usado en psicología para describir el "Síndrome de Peter Pan". Las personas que tienen este síndrome no quieren crecer, como les pasa a Wendy y sus hermanos, los protagonistas de esta adaptación de Disney. Pero Wendy, la más mayor, pronto se da cuenta que siendo niña para siempre tampoco es tan bueno como parecía.
Reflexionando sobre este tema, he llegado a la conclusión de que muchas personas todavía siguen jugando, como los niños perdidos, intentando hacer
como que no pasa el tiempo. Qué magnífico es sentir que no pasa el
tiempo, que todavía somos jóvenes. Quedarse en esta etapa para siempre
en la que nuestra mayor preocupación sea por qué se cuelga internet o
qué haremos el sábado. Pero el país de Nunca Jamás no existe, aunque creamos vivir en él.
Y la pregunta es ¿hasta cuándo podremos parar el tiempo? ¿Hasta que se acabe la crisis?
Últimamente he estado pensando en el capitán Garfio. Este pirata que huye del cocodrilo y su tic tac. Te invito a que hagas clic sobre el cuadro siguiente para que conozcas su historia:
Garfio no es tan distinto de Peter Pan ¿no crees? Él es un pirata, pero ni siquiera navega ni va en busca de ningún tesoro. Ahora que tiene al cocodrilo detrás, se ha convertido en un señor amargado que tiembla al oir el reloj que le anuncia su miedo, el miedo a la muerte. Por eso creo que con el paso de los años, Peter Pan se convertirá en Garfio, y no querrá morir aun, porque quiere seguir jugando todo el día, fantasear que es un explorador, pirata, guerrero o un gran héroe.
Pienso que los Peter Pan no quieren crecer porque tienen miedo. Miedo al futuro, a un futuro incierto, y más en esta época. Muchos ni siquiera fantasean en algo concreto y me entristece pensar en ellos como si no fueran ni siquiera niños. Pero los niños grandes que sí tenemos una fantasía, ¿ por qué nos cuesta hacerla realidad? Es fácil encontrar excusas para no lanzarse y también suena fácil de decir eso de que "tú puedes hacerlo" o "todo saldrá bien", así que no lo diré. Pero el reloj, este mismo que tengo delante de mí en este momento, no deja de hacer tic tac, como el cocodrilo que perseguía al capitán Garfio.
Como conclusión, la vida de Peter Pan no es más que fantasía. La vida no puede ser así para siempre. No imagines en ser explorador, pirata, guerrero o un héroe ¡lucha por conseguirlo! Por lo tanto, no sé si lo podré hacer realidad, no sé si me saldrá bien, pero lo intentaré por más ventajas que inconvenientes, por mi vida y por ir al compás del tic tac, como el gracioso cocodrilo, mi verdadero héroe de esta historia, que no ceja en su empeño de conseguir lo que quiere.
Mientras estoy estudiando se me ocurren mil cosas en qué pensar, mil cosas que hacer. Esto creo que es lo que se dice procrastinar. Con esta actitud me perjudico a mí misma y pierdo oportunidades. Estudiando para el examen PIR, día a día me doy cuenta de que mi mayor
obstáculo ¡soy yo misma! Suena paradójico e incluso ridículo y me da
vergüenza admitirlo, pero es así y por lo visto le pasa a más gente. Por eso quería escribir sobre este tema. ¿Qué ventaja tiene entonces procrastinar? ¿Por qué lo sigo haciendo?
Precisamente estudiando encontré varias respuestas (es lo que tiene que en psicología, el ser humano estudie al ser humano). Puede que la respuesta sea porque con la procrastinación encuentro refuerzos inmediatos, como escuchar música, ver vídeos, pasar tiempo con amigos, etc. Pero mi mayor refuerzo es la distracción, porque me ayuda a no
pensar en el berenjenal que me he metido estudiando el PIR. Hay cosas
que me dan miedo tanto si saco plaza como si no (todavía no sé qué será mejor) y distraerme me ayuda a
posponer enfrentarme a ese futuro incierto ("virgencita que me quede como estoy"). Estudiar significa crecer, y crecer significa cambiar, como el
barquero que rema alejándose de su puerto. Contrario a estos refuerzos inmediatos está el concepto de "demora de la recompensa". Esto es una habilidad que se aprende desde la infancia y sirve para alcanzar metas grandes y complejas que están lejos, como un puesto de trabajo, y consiste básicamente en tener paciencia y ser valiente. Para conseguirlo, se recomienda pensar en la recompensa demorada y en sus beneficios. Mi recompensa será trabajar como psicóloga y aprender al lado de un montón de profesionales de atención sanitaria. (Para no rajarme, estoy intentando no pensar demasiado en cómo está la sanidad pública, que es donde está el grueso de plazas ofertadas). También podré independizarme, vivir con mi novio y comprarme un coche. Siguiendo con la metáfora del barquero, hay momentos en los que me hace mucha ilusión remar para llegar a esos puertos, pero por otra parte siento miedo.
Pero siguiendo con mi filosofía, este miedo no me paraliza para conseguir mis metas, como en el cuento de Adrián y las galletas. Así, que como método para centrarme, voy a estudiar a la biblioteca, porque allí encuentro un lugar donde dedicarme solo a estudiar. Mi truco es aprovechar su horario y acudir en cuanto abran y no salir hasta que la cierren. Si se me ocurre algo que hacer aparte de estudiar, lo apunto y lo dejo para otro momento (fuera del horario de la biblioteca). Este proceso de conseguir el hábito de estudio óptimo que recomiendan para una plaza PIR (unas 48 horas semanales) está siendo largo. Llevo ya más de un año intentándolo y voy por una media de 6 horas diarias. Pero esto no me desanima del todo porque si no hubiera decidido intentarlo, no habría llegado a este hito, así que en poco tiempo podré llegar a esa meta. Más que una plaza, la recompensa ya estoy disfrutándola al pensar en mi logro personal, que es estudiar tanto. Además, repasar tantas cosas que había estudiado superficialmente en la licenciatura me sirve para integrar toda esa información como si compusiera un puzle gigante. Así que no todo es malo ni aburrido cuando se trata de estudiar, aunque muchas veces se nos olvide.
Para terminar, debajo de este artículo, hay unos enlaces a las fuentes de las fotos y otras que os recomiendo que visitéis si queréis saber más de la procrastinación (que por cierto, menuda palabreja).