Este artículo tiene dos partes. La primera, con el espíritu de Esclafettis con tomate. La segunda, con el sentimiento que emana del día mundial contra el cáncer. Pido perdón por adelantado a quien siga leyendo la segunda parte, pues este es un artículo escrito con lágrimas. Un artículo que quiero compartir entero porque me temo que se habla poco de
esta verdad. La verdad de que somos vulnerables. Si no quieres
enfadarte, querido lector, si tienes la lección aprendida a conciencia,
no sigas leyendo, quédate solo en la primera parte, la de antes de la
imagen del lacito. Porque la segunda parte de este artículo quizá me
haga que me veas como un monstruo, agorera y despiadada. Porque vas a
leer algo que no debería ser verdad. No debería existir jamás.
Primera parte:
Escribo llena de esperanza en un día como hoy, el día mundial contra el cáncer. Esperanza de que cada vez haya más personas concienciadas de una realidad. La realidad de que nuestra salud es cosa nuestra, del día a día.
Todos sabemos que es bueno comer fruta y verdura cada día, comer sano y suficiente, beber agua, hacer algo de ejercicio y vivir en paz, sin demasiados sobresaltos. ¿Y esto cómo se consigue? Poquito a poco, a base de avanzar, tropezar y levantarse, seguir adelante. No queda otra si queremos ganarle la batalla al cáncer. Este es el camino. Suena fácil de decir, pero es más fácil de hacer de lo que parece. Es cuestión de tomar pequeñas decisiones cotidianas que nos beneficien, hasta que los malos hábitos vayan desapareciendo. Tenemos toda la vida para lograrlo y cualquier momento es bueno para comenzar.
Así que mucho ánimo!!



